En la trama de la vida...

... ampliando los campos de la propuesta IAP.

 

Alfredo Ghiso C.*

 

"El gran desafío es poder entretejer los

diversos saberes y los diversos códigos

en una visión plural, facetada del

mundo"

 

* Bosquejando los contornos de un tema...

Pensar, hoy, la IAP para los educadores e investigadores sociales de los 60, 70 y 80 es encontrarnos con parte del ayer en el que nuestras acciones eran evaluadas por su coherencia entre la razón política, la razón ética y la razón científica.

Es encontrarnos, también, con esa parte del ayer en el que actuamos, pensamos y sentimos; pero que no comprendimos suficientemente.

La IAP para muchos educadores populares de los 70 y los 80 fue la "acción - reflexión - acción" que permitió reconocer que, al buscar respuestas, no estaban solos y que el saber nunca era individual; evidenciando también que, como intelectuales orgánicos, estaban insertos en una trama de múltiples las prácticas sociales en las que se compartían, intercambiaban, validaban y legitimaban saberes, interrogantes y respuestas.

Para otros, alejados del discurso que se pone a circular en Colombia en 1977, era en los "planes de búsqueda participativas" que se reconocían los conocimientos de diferentes sujetos, permitiendo entender que el proceso de conocimiento es una construcción social, histórica, culturalmente contextualizada y políticamente intencionada, que requería básicamente de una realidad o una práctica que fuera motivo de interlocución y de interacción, motores de la recreación de una teoría practicable, con posibilidades de incidir en cambios en las formas de comprender, hacer, sentir y expresar la realidad transformable.

La IAP emerge hace 20 años como una práctica investigativa que, en la intercomunicación, recupera al sujeto y niega su cosificación, su adoctrinamiento y las relaciones de dominación por el saber. La IAP, aunque aparece en un contexto de dictaduras y represión, se desarrolla en los escenarios de la educación, del desarrollo organizativo, cooperativo económico y social de comunidades y grupos humanos excluidos y oprimidos, especialmente campesinos, siendo asumida como una práctica principalmente educativa-investigativa, fundamental en procesos de constitución de sujetos, de propuestas sociales movilizadoras y de organizaciones populares que requerían recuperar, socializar, valorar, adecuar, producir y apropiarse de conocimientos que les facilitara resolver y actuar sobre la realidad desde una perspectiva solidaria y liberadora.

 

Ahora bien, para muchos educadores, investigadores y trabajadores sociales, los últimos diez años han sido deslumbrantes y críticos . Muchos cambios en las esferas de lo político y socio-cultural han convertido en "algo del pasado" aquellas seguridades que parecían darle coherencia, fundarlo y explicarlo todo.

 

La cultura de la imagen, el simulacro, lo virtual, del sintetizador capaz de reproducir rasgos culturales diversos; el reconocimiento de formas "residuales", "informales", "desechables" y "emergentes" de hacer cultura, política y de vincularse al mercado. El debilitamiento de la historicidad, tanto en las relaciones con la historia oficial o cotidiana, como con los lazos a proyectos históricos emancipadores. El sálvese quien pueda impuesto por el modelo neoliberal vigente que sumerge a grupos e individuos en la desesperanza y en el descreimiento de salidas solidarias y justas. La profunda desconfianza en todo, especialmente en las instituciones y formas de organización social son algunas de las circunstancias que han llevado a muchos educadores, investigadores y trabajadores sociales a sentir y experimentar una condición de crisis de opciones ético-políticas y de paradigmas - "fundamentos raíces" - afectando , por consiguiente, la pertinencia, la suficiencia, la credibilidad y validez de la propuesta y de los procesos IAP.

Esta crisis, también, se expresa en la ruptura de la coherencia entre el sentido y la acción y en el creciente antagonismo entre la razón política y la razón ética, dando rienda suelta a una suerte de cinismo que parece acompañar las prácticas sociales, el ejercicio del poder, la praxis política y la acción educativa e investigativa.

Esta situación general de desesperanza, no sólo afecta a los pobres, sino también a vastos sectores de la clase media (profesionales, maestros, investigadores sociales ,etc.) produciendo una caída generalizada de las expectativas relacionadas con el mejoramiento de las condiciones y calidad de vida, que lleva , entre otras cosas, a dejar de creer que, por medio interlocución , interacción y cooperación pueden darse las mejorías y cambios sociales .

El descreimiento y desesperanza afecta principalmente a los jóvenes, que viviendo el presente, son protagonistas de búsquedas en nuevos espacios de socialización caracterizados por la polivalencia, lo pasajero, los conflictos. El protagonismo de la música como forma de expresión. Los adelantos tecnológicos y la droga surgen como espacios y maneras de construcción de situaciones de interacción virtual, y los medios de comunicación social se constituyen en agentes de construcción de identidades socio-culturales.

Por lo anterior podemos señalar que el problema de la IAP hoy, no es sólo de enfoque, de ubicación o no en las metodologías de perspectiva humanísticas o socio-críticas, es también un problema de intencionalidades, campos y sujetos. Un problema que podríamos denominarlo como de reubicación y refundamentación de la IAP en la tramas de la vida de las sociedades actuales.

 

Si tomamos los aspectos que serán nudos de discusión y debate en el Octavo Congreso de IAP, podemos sin duda descubrir un acercamiento a unas intencionalidades, campos y sujetos. Los temas básicamente son : 1.- Teoría y práctica de la construcción de sociedades y culturas democráticas desarrollando asuntos como democracia, estado y política, globalidad y regionalización, movimientos sociales y culturales , justicia y resolución de conflictos, postmodernidad y replanteo del desarrollo, ética y política. 2.- Producción, transmisión y uso del conocimiento, planteando materias como lo educativo, teorías de sistemas y emancipación social, aprendizaje intercultural integración y servicio social, creatividad, impacto de la tecnología y construcción de sistemas de conocimiento. 3.- sistematización y gestión socioeconómica , empresarial y ambiental en donde los temas se relacionan con los recursos naturales, la guerra a la pobreza, la participación de microempresas y los problemas de organizaciones industriales.

Sin duda, detrás de estos planteos hay una visión tanto de la ubicación de lo que la IAP puede aportar, como de su posible posicionamiento en la trama del devenir social, político, económico y cultural de nuestras sociedades. Las áreas básicas de atención son, en resumen : A.- las que tienen que ver con las intencionalidades del proceso investigativo; B.- las interacciones entre sujetos sociales diversos. C.- la producción circulación y uso del conocimiento y D.- la participación en la gestión del desarrollo socio económico.

Estos cinco campos de atención en la reflexión sobre la IAP ponen sobre el tapete preguntas como : Mantiene, hoy, la IAP el objetivo de la construcción del sujeto popular y de su proyecto histórico ? Si no es así, cuál o cuáles podrían ser sus intencionalidades? Se sostiene aún en procesos IAP el punto de partida de las relaciones desiguales entre los sujetos y por consiguiente la necesidad de descubrir, explicar y caracterizar las relaciones de desigualdad ? Se favorecen desde los procesos IAP la construcción de nuevos tipos de relaciones ? Cómo se tratan y resuelven, ahora, en los procesos IAP las relaciones que aparecían, hace diez años, como antagónicas: Pueblo Vs. Estado, Patrón Vs. Obrero, etc.? Es pertinente aún la propuesta IAP como metodología investigativa que permite la producción, circulación, apropiación y uso de conocimientos para responder a los desafíos y preocupaciones científicas y tecnológicas de los diferentes grupos sociales? En dónde puede radicar hoy la validez de las propuestas IAP para responder a las necesidades y urgencias socioeconómicas de los sectores más empobrecidos y excluidos? Seguramente podrían enumerarse más preguntas sobre campos que parecen ser recurrentes en las preocupaciones que genera la IAP, es claro que sobre ellas no tenemos aún respuestas definitivas, quizás porque consideramos que refundamentar y reposicionar la IAP exige situarse por fuera de discursos totalizantes y globalizantes.

 

Ampliando los campos de la propuesta IAP:

 

 

*La IAP policéntrica: las propuestas hoy no giran en torno a un sólo eje, rotan , se estructuran y se desarrollan en torno a múltiples y variados centros de interés y poseen diferentes direccionalidades.

Las intenciones de las prácticas investigativas dejaron de ser unívocas. Se evidencia el afloramiento de las múltiples emociones, motivaciones, maneras de pensar y expresar los intereses que las sustentan.

Hoy se puede llegar a la IAP desde y con diferentes intereses y ubicarse en alguno de sus campos , sin la necesidad tener que transitar por cada uno de ellos, ni de permanecer en él todo el tiempo. Ahora es posible desarrollar procesos IAP "sin pagar peaje", sin la obligación de tener que dejar parte del sujeto, de sus visiones, intereses y motivaciones.

 

* La IAP teje puentes entre ambientes múltiples y diversos:

Los procesos IAP hoy tienen la facilidad, la oportunidad, la necesidad y la urgencia de aprender a identificar y establecer conexiones entre los diferentes ambientes en los que las personas se mueven, desarrollan su vida, construyen comunidad, se asocian y se movilizan.

Hoy se habla de internet, de mundos-redes, de comunidades electrónicas, de realidades virtuales, de estrategias ciberculturales, de espacios electrónicos interactivos, de los centros comerciales, de los hipermercados; también, de la plaza de mercado, del billar y el juego de cartas, de las reuniones familiares, de las celebraciones y de las telenovelas. Se hace necesario, en los procesos IAP, ver estas realidades como viejos, nuevos y otros ambientes, ámbitos, espacios en los que hay que interactuar y por los que hay que transitar tejiendo puentes, sabiendo que cada uno de éstos pueden ser territorios de producción, apropiación, circulación , uso y expresión de conocimientos.

Una de las cualidades que deberá asumir rápidamente la IAP en sus desarrollos metodológicos es la capacidad de realizarse en un permanente tránsito por los diferentes ámbitos sociales e informativos que la persona cotidianamente maneja.

Esto está indicando, entonces, que los criterios metodológicos deberán ser otros y que la caja de herramientas deberá enriqueciese, porque tendrá que permitir intelocutar e interactuar, entrar y salir de distintos ámbitos socio-culturales, económicos, políticos y ambientales y operar en múltiples momentos integrando una serie de informaciones provenientes y procesadas por sujetos diversos en diferentes espacios y tecnologías.

* La IAP construye, desde el aquí y el ahora, una red de sentidos que brinda a los sujetos y al proceso investigativo, identidad y pertenencia en los diferentes momentos y espacios en los que transcurre la vida y se desarrollan las prácticas sociales :

Lo nuevo no es que la vida no tenga, o tenga poco, o menos sentido que antes, sino que se experimenta, explícita e intensamente, la necesidad cotidiana de darle alguno. Esta es una necesidad relacionada con la identidad, la pertenencia y atada al presente.

Por eso, algunas propuestas y prácticas de IAP están abordando la cotidianeidad, la subjetividad, las identidades y las necesidades de pertenencia para trabajarlas, desmontando lo obvio, descubriendo las diferentes vetas de sentido que se ocultan en el quehacer cotidiano, en la interacción con el otro, en los acuerdos y diálogos, en el trabajo solidario.

Las conversaciones, el descubrir el sentir y los sentidos de los otros, el hablar y analizar la realidad personal y colectiva, desde el quehacer corriente, desde las expectativas e intereses, desde el deseo a agrupase o a separase de determinado grupo es, en un proceso IAP, entrar a vislumbrar las condiciones necesarias para ir construyendo identidades que no sean destructoras del Otro; es deconstruir y reconstruir los sentidos y referentes necesarios que impiden la cosificación de la persona.

La IAP, hoy , se enfrenta al desafío de construir la identidad y el sentido del proceso, de los componentes y de sus etapas. Esto, porque las propuestas y la realización de los proyectos de investigación, no se escapan a la necesidad permanente de descubrir sus sentidos, sus identidades y sus pertenencias orgánicas a construcciones societales diversas y singulares.

Quizás, ésto no se tenía en cuenta hace veinte años, donde las direcciones estaban exógena y definitivamente construidas, donde las identidades eran predeterminadas por los intereses y opción de clase, donde la pertenencia era a un modelo organizativo.

 

 

* La IAP asume el acontecimiento como detonador de procesos investigativos.

Qué va a pasar hoy ? qué pasó hoy ? qué iré a hacer hoy? cuál será mi trabajo hoy? cómo podré sobrevivir hoy? . La dimensión del tiempo se movió, el pasado, la historia se acortó al ayer y el futuro, la utopía a realizar debe hacerse hoy o mañana , de lo contrario pierde vigencia o puede ser anulada por algún acontecimiento nuevo e impredecible.

Cambia , entonces, la perspectiva temporal de los procesos investigativos, la gente de los sectores populares están preocupados por la sobrevivencia hoy, por los acontecimientos del hoy, por lo que modificará la cotidianeidad hoy. Por eso hay que aprender a manejar la dimensión del presente, del ahora, del ya.

En IAP, los investigadores y participantes venían acostumbrados a manejar la historia, los antecedentes de lucha, las memorias de los pueblos; también, proyectaban el futuro, se hacían planes de largo plazo, se planeaban los pasos y estrategias a seguir en la construcción de un modelo societal al que se aspiraba. En concreto, los involucrados en el proceso IAP se encasillaban en las dimensiones del pasado y del futuro, dos tiempos en los que la vida fue o será , pero no es; desconociendo la dimensión del presente, del acontecimiento.

Ahora, el investigador y los participantes se enfrentan con una unidad de tiempo exigente por demás: el hoy, con un modulador que le da el tono, la intensidad y la frecuencia al hoy, que denominamos : acontecimientos. Esto pone en otra dimensión los procesos investigativos al situarlos en el aquí y ahora, en la epifanía de lo singular y en un campo de acción incierto. Esta manera de redimensionar lo temporal reubica de lo que afirmaba en el 77 B. Hall "El proceso investigativo debe ser visto como un proceso dialéctico, un diálogo en el tiempo, y no como un retrato estático de un determinado punto en el tiempo". Insistimos, la exigencia no es abandonar las dimensiones de historia y de proyecto, sino asumir el presente y el acontecimiento que marca significativamente los intereses y las prácticas sociales.

El acontecimiento es generador en los procesos de producción de conocimientos y fuente de aprendizajes en la medida que posea valor para los sujetos que participan en el proceso investigativo. Son acontecimientos que originan búsquedas, construcción de sentidos y significados. Son motivos dinamizadores que provocan transformaciones en las competencias, actitudes, comportamientos, interacciones, conocimientos, valores y creencias de los participantes en el proceso educativo.

Es necesario señalar que el sólo cotidiano vivir o el acontecimiento , por si solo no da la dimensión teórica ; es necesario que lo vivido por lo menos se conceptualice, se confronte y complemente con otros conocimientos y se comunique.

El acontecimiento es un desafío a la pretensión de saber la respuesta correcta, de tener asegurados los caminos para acceder a las soluciones; porque, además de desubicar, molestar y tomar por sorpresa, pone a los sujetos involucrados en el proceso IAP en situación de tránsito y de entrar en la trama tejida por distintos saberes, visiones, comprensiones, ambientes, acciones, identidades y maneras de ver las cosas. El acontecimiento es motivo de revisión de la experiencia, de los saberes, de la historia; también mueve a acercarse y manejar informaciones, significados y sentidos diversos, ampliando el bagaje con el que las personas se enfrentan a las decisiones que están tomando o tendrán que tomar.

Los procesos IAP ubicados en el hoy, van sensibilizando a lo imprevisto, modificando comportamientos, conocimientos y rompiendo con los modos rutinarios producir conocimientos y de aprender para transformar la realidad.

Para trabajar el hoy y su "modulador" los acontecimientos, los investigadores y los participantes tienen la necesidad de recomponer los criterios metodológicos y la "caja de herramientas"; teniendo en cuenta que, tanto el hoy como los acontecimientos, sólo pueden ser asumidos en las prácticas investigativas participativas cuando se los pueda poner en relación con unos referentes espacio-temporales , axiológicos, cognitivos, existenciales, pedagógicos y comunicativos recontextualizados.

 

 

 

* Leer desde las márgenes para entretejer una nueva propuesta IAP.

Asumir un proceso de deconstrucción de lo que denominamos IAP permitiría entrar en la voz y en la autoconciencia de los reales fundamentos e intencionalidades de las propuestas, de los proyectos investigativos y de los imaginarios que se han construido por cerca de 20 años.

Se hace necesario un serio cuestionamiento y una recreación de la propuesta. Es conveniente advertir que estamos caminando por caminos diferentes y la IAP no es ajena a ello. La situación exige que reconozcamos estos senderos por los que vamos dejando huellas , que a su vez modifican la misma senda

La deconstrucción es un ejercicio de ir por las márgenes del dispositivo IAP para tener la posibilidad de identificar las fisuras, las grietas que tiene la propuesta y todo el aparato de saber y de poder que entorno a ella se ha montado en la academia, en las ONGs, en los grupos y organizaciones populares. Tenemos que impulsar la posibilidad de oír lo secundario con la misma fuerza y poder que oímos los discursos elaborados, algunos desde hace ya mucho tiempo.

Es necesario que pensemos y desarrollemos la probabilidad de ver lo que inivisibiliza la institución, los planes, las reglas básicas de la IAP , los diseños, etc. mediante una contrastación de las diferentes percepciones entre lo propuesto imaginado y lo realizado por los diferentes sujetos en un contexto determinado, facilitando el reconocimiento de lo que ya no sirve o de lo que puede ser potenciado.

Es, también provechoso ir tras las huellas de aquello que nos remite a los orígenes, a las intenciones iniciales, a las utopías, a las primeras interacciones donde se plasmaron las bases y el enfoque de los proyectos IAP. Estos orígenes nunca desaparecen y siempre permanecen en las personas, los documentos y las instituciones requiriendo un proceso de reconocimiento, análisis y de resignificación.

Lo que proponemos es, entonces, leer y escribir la experiencia desarrollada desde sus propias huellas estableciendo a cuál de ellas debe hacérseles preguntas, con cuál de ellas tiene que establecerse rupturas, desde cuál puede una propuesta IAP proyectarse con pertinencia en nuevos contextos.

Al intentar, para esta oportunidad, hacer este ejercicio en el que uno juega a reconocerse y a invisibilizarse en las huellas de su propia práctica investigativa aparecieron los siguientes asuntos como nudos a seguir desarrollando:

 

* La IAP como deseo:

En las huellas de nuestra experiencia podemos dar cuenta que las intencionalidades de los procesos investigativos son expresión y reflejo de un deseo elemental que preside, organiza y da sentido a los elementos presentes en los conceptos y al mismo proceso IAP.

Si bien el deseo es un elemento permanentemente presente y explícito en las intencionalidades, estas son mediatizadas, condicionadas y a veces determinadas por un contexto mutante, por saberes y experiencias previas e intereses de los sujetos. Por eso, a lo largo del proceso IAP se va tejiendo una trama de finalidades que en algunos casos transitan entre lo más concreto y lo más general, estableciendo relaciones de diferente naturaleza con un sin número de acciones e interacciones, de ambientes y tiempos donde los involucrados van construyendo un conocimiento o al menos un lenguaje que les permite comunicarse y desarrollar algún nivel de identidad y sentido.

El deseo en algunos casos sobrepasa los resultados. "Llegamos a saber mejor lo que sabíamos" o sea repetimos con un discurso académico el problema que tenía la comunidad... pero poco nos acercamos a la intencionalidad de transformar la realidad.

Pero cuáles son esos deseos que mueven al investigador y a los participantes? En nuestra experiencia básicamente se restringen a disponer de datos diagnósticos, a desarrollar una serie de principios o estrategias que impulsen u organicen las prácticas sociales, a contar con una serie de ideas que permitan la defensa de los proyectos y programas frente a otros actores sociales, y el anhelo a tener algún referente teórico que facilite la explicación o expresión de lo que se está haciendo al enfrentar algunos problemas.

Como vemos no son intencionalidades crítico-transformativas, básicamente la racionalidad instrumental delimita los horizontes de la intencionalidad, guía el proceso, valida los productos y reduce el proceso IAP a desarrollar instrumentos para ser más eficaces en las acciones .

Desde esta racionalidad es imposible pensar en procesos IAP que favorezcan la producción de conocimientos que reinformen las practicas sociales y sean insumos para transformar no sólo la realidad, sino el modo en el que esta se comprende, se conceptualiza y se expresa.

 

 

 

* La IAP un imaginario en transición:

 

Consideramos que la crisis que sufre el imaginario IAP es esencialmente de opciones, paradigmas ético- políticos. Es evidente el insuficiente desarrollo y actualización de una opción ético-política que permita fundamentar, dar sentidos , criticar viejas intencionalidades y enmarcar las nuevas direccionalidades de la IAP en el contexto de América Latina.

 

La no resolución del problema afecta básicamente la caracterización de la naturaleza, finalidad y componentes de la propuesta investigativa, ya que es en su opción ético-política donde fundamenta y justifica su intencionalidad y perspectiva transformadora. En otras palabras, la pregunta por lo ético-político interroga el sentido de las propuestas IAP.

En este orden de ideas surgen una serie de preguntas que podrían ser pertinentes plantear y resolver:

- El interés que guía el proceso de construcción de conocimientos en la IAP sigue siendo transformativo ?

- Cuando se habla de construcción de conocimiento desde los sectores populares, a qué tipo de sujetos nos estamos refiriendo ? Podemos sustituir sin una reflexión crítica y rigurosa los términos sujeto popular por ciudadano, o el de comunidad por el de ciudadanía ?

- Cuáles pueden ser los puntos de partida y de llegada de los actuales procesos IAP?

- Si entendemos que estamos en una etapa de refundamentación y recontextualización de la propuesta IAP que perspectivas metodológicas, enfoques investigativos podrían articularse o integrarse para potenciar las propuestas IAP? Podríamos hablar de una IAP de orientación interpretativa o etnográfica? Podríamos hablar de sistematizaciones de prácticas con enfoque IAP?

- La participación y la acción en la nueva IAP se reducen a la "Interlocución" entre los sujetos que conocen?

- Las propuestas tradicionales IAP objetivaban y describían la realidad desde el enfoque del socio-críticos? Se desvirtúa la IAP si la misma acción se realiza desde otros enfoques como los: hermeneuticos, etnometodológicos, interaccionistas, holísticos, sistémicos , etc.?

- Cuáles serían los escenarios o ambientes más favorables para desarrollar procesos IAP y en los que el proceso pudiera impactar con mayor intensidad?

- Cuando hablamos de participación, de qué, en qué y de quiénes estamos hablando? Realmente aún no hemos logrado dar cuenta de la complejidad del tema y de los diferentes factores y variables que en su comprensión intervienen.

- La IAP puede dejar de ser una propuesta investigativa y situarse más en el plano de los metarelatos que inspiran actitudes, criterios de vida, formas de vivir y trabajar, de crear y producir, de hacer convivencia, en donde cuenta la inteligencia pero también el compromiso con lo social ?

- Cuál es la IAP ideal para el contexto actual?

 

 

Hasta aquí llegan estas consideraciones, sin duda hay más preguntas que respuestas. Ese es el reto y no nos podemos engañar en falsas seguridades o en viejas rutinas.

La tarea de refundamentar y recontextualizar la IAP es posible si podemos interrogarla críticamente, desde nuevos ángulos y perspectivas, con nuevos elementos conceptuales. Un error podría ser el de olvidarnos de la propuesta IAP, negando su historia, nuestra historia, y las potencialidades que posee como enfoque investigativo que permite entretejer los diversos saberes y los diversos códigos en una visión plural, facetada del mundo.

La tarea que tenemos entre manos sólo se puede realizar si optamos por romper con nuestras seguridades y rutinas, recreando desde la esperanza el quehacer de refundamentación y recontextualización; que no son tareas para solitarios, por el contrario son colectivas, solidarias, y sólo se pueden realizar si fecundamos nuestro sentir, nuestro pensar y nuestro actuar con ternura y vigor, con utopías.

 

 

Alfredo Ghiso C

Medellín

Marzo, 1997.