ACERCAMIENTOS

El taller en procesos investigativos interactivos.

 

"No consentirás la autodecepción, ni

pronunciarás proposiciones inverificables,

ni cometerás contradicción, ni tratarás

la historia como causa..."

Alfredo Ghiso.

 

 

Estas notas contradicen desde sus inicios las regulaciones que alguna vez, algún maestro de investigación diera, porque abordaremos tanto decepciones como las alegrías e ilusiones que surgen en las prácticas y proyectos investigativos; trabajaremos a partir de proposiciones que no podrán ser demostradas mediante procesos de confirmación o con evidencias probatorias; lo más seguro es que caigamos en más de una contradicción, cosa por demás humana y, lo peor es que estaremos permanentemente refiriéndonos a nuestra historia, a nuestra experiencia como principio emergente y motivador del proceso de reflexión.

El asunto que nos preocupa es cómo se reorganizan las relaciones entre la teoría, la metodología y la práctica investigativa cuando asumimos como un medio para la recolección, análisis de la información y construcción teórica "el taller", teniendo en cuenta que existen quienes consideran que el uso de este tipo de técnica posee serias limitaciones epistemológicas y por consiguiente no puede ser asumida desde la perspectiva de los "métodos de las ciencias sociales".

Antes de continuar con nuestra reflexión tenemos que señalar que el tema de los talleres ha sido ampliamente tratado en la literatura relacionada con la pedagogía, la educación popular, la animación socio cultural y el trabajo social. En esta documentación el taller es reconocido como un instrumento válido para la socialización, la transferencia, la apropiación y el desarrollo de conocimientos, actitudes y competencias de una manera participativa y pertinente a las necesidades y cultura de los participantes. No encontramos el mismo desarrollo en el campo investigativo, aunque sabemos que muchos investigadores sociales enmarcados estilos emergentes de carácter sociocritico, fenomenológico o idiográfico han utilizado el taller como una forma de recoger, analizar y construir conocimiento. Muchos procesos de Investigación Acción Participativa dan cuenta de la utilización de talleres, como también investigaciones etnográficas realizadas en diferentes contextos culturales y desde distintas disciplinas como: la antropología, la sociología y la historia.

Volviendo a nuestro asunto es necesario plantear los referentes desde donde leeremos esta técnica. El primer punto de referencia es considerar el taller como un dispositivo para hacer ver, hacer hablar, hacer recuperar, para hacer recrear, para hacer análisis - o sea hacer visible e invisible elementos, relaciones y saberes - , para hacer deconstrucciones y construcciones. Como podrán percibir nuestro marco referencial echa mano, aunque no literalmente, al pensamiento de Foucault y a las reflexiones de Deleuze.

El segundo punto de referencia tiene como claves palabras que pueden permitirnos establecer diferentes relaciones significativas y desde ellas establecer un mapa que permita reorganizar los aspectos que nos preocupan sobre el taller en procesos de investigación. Las palabras son: saber, poder, subjetividad, interacción, ética y estética.

El tercer referente se sitúa en una serie de ámbitos, que en nuestra experiencia investigativa han condicionado o determinado las relaciones entre la teoría, la metodología y la práctica investigativa en los talleres. Los denominamos de la siguiente manera : contextual, emocional, intencional, corporal, conversacional y dramático. Este marco de lectura se genera a partir del acercamiento a los trabajos y ensayos de H. Maturana, F. Varela y E. Morín.

Reconociendo que éste es un acercamiento inicial a las reflexiones que hemos realizado y que es el primer esfuerzo de poner por escrito y con algún orden las ideas que venimos desarrollando para comprender lo que hacemos en nuestra tarea como investigadores sociales, alertamos de la provisionalidad de estas notas y de la superficialidad que puedan tener al abordar los temas. La intención de este documento imperfecto es ser motivo de diálogo, corrección, complementación y recomposición fortaleciendo los procesos de reflexividad compleja que exigen las actuales propuestas investigativas.

1.- El taller como dispositivo.

Taller es una palabra que relacionamos experiencial y conceptualmente con el hacer, con el procesar con otros. Es un término que nos lleva a considerar que hay algo que está dispuesto para la acción entre varias personas. A eso que está dispuesto: espacios, insumos, herramientas, decisiones que se entretejen para facilitar u obstaculizar el hacer colectivo le llamamos "dispositivo". A esta noción asimilamos la idea de Taller en procesos de investigación, como un conjunto multilineal compuesto por elementos - líneas - de diferente naturaleza como son : sujetos, intenciones, lenguajes, reglas, visiones, ubicaciones, objetos de estudio y técnicas, entre otros, dispuestos para facilitar haceres conjuntos.

Entender el taller como dispositivo y éste conformado por multilíneas, diversas, entrelazadas y móviles nos lleva a considerar la posibilidad que en él se encadenen diferentes haceres como: el hacer ver, el hacer hablar, el hacer recordar el hacer conceptuar, el hacer recuperar, el hacer analizar y muchos más haceres que permiten que el objeto del quehacer investigativo se haga visible, transparente, relacionable, transitivo o se convierta en un ente invisible, opaco, aislado y vacío.

Los talleres como dispositivos investigativos tienen sus regímenes, normas, indicaciones y procedimientos que permiten o facilitan el quehacer intencionado. Estas reglas distribuyen y relacionan los componentes del dispositivo permitiendo que los diferentes haceres acontezcan. La pregunta que surge es: quién fija las reglas del dispositivo? Desde qué paradigmas se fijan? Con qué intereses? En relación a qué sujetos? Es al descubrir estos interrogantes cuando nos damos cuenta que todo dispositivo y sus multilíneas atraviesan los umbrales práxicos y entran en espacios éticos, epistemológicos , políticos y estéticos que dan píe a plantear problemas como: será el taller otro "dispositivo prisión" una máquina para ver sin ser visto? Para quién será visible lo que se puede ver? Quién se beneficiará de los productos del hacer? En concreto el asumir este dispositivo no libera al investigador de plantearse y responderse operativamente las preguntas básicas que relacionan el proceso y el producto investigativo con las dimensiones éticas, políticas y estéticas del mismo.

 

Es así como el dispositivo, en sus multilíneas, atraviesa el saber, el lenguaje; pero, sobre todo fisura o fortalece la autoridad - poder - del investigador y fractura o constituye individuos, grupos o personas recreando sus emociones, comprensiones, imaginarios, recuerdos y acciones. Consideramos desde una perspectiva socio-crítica y humanista que el taller como dispositivo investigativo permite fisurar la autoridad dominante del investigador democratizándolos y constituir sujetos de conocimiento y acción capaces de verse y ver al que los ve, beneficiándose con la apropiación de los productos de la investigación. Por consiguiente el dispositivo deberá contemplar las pautas que entretejan las líneas o los componentes en un orden ético, estético y político que favorezcan la equidad y las relaciones democráticas de poder-saber; que es lo mismo que decir: que todos puedan verse y ver lo que hacen visible .

El taller como dispositivo requiere de creatividad, permitiendo la generación de conocimientos nuevos y no se pueden generar conocimientos nuevos con dispositivos estereotipados y fosilizados. La multilinealidad que por naturaleza es dinámica e inestable puede correr el peligro de anquilosarse debido a que sigue una normatividad - un paradigma- es necesario entonces permitir los quiebres, las transformaciones, las mutaciones, los cambios. Todo taller no será igual al anterior. Todo dispositivo variará en la estructuración de sus componentes y es único en la configuración de sus líneas convirtiéndose para el investigador y los participantes en una construcción estética que les permitirá acceder o crear conocimientos desde su ser sujetos en un contexto específico con un dispositivo particular. Es importante, entonces, ir tomando conciencia, desenmarañar y distinguir las líneas que conforman los dispositivos del pasado y las líneas de actualización o creatividad que permitirán nuevas formas de hacer ver, hacer hablar, hacer recuperar, hacer recrear, hacer análisis y hacer sujetos de conocimiento y acción.

2.- Relaciones significativas del dispositivo.

Habitualmente las relaciones que se establecen en el análisis de los dispositivos investigativos tienen que ver con las tradicionales disyunciones entre la teoría o experiencia, la objetividad - subjetividad, lo particular versus lo general. En este caso, aunque no damos por superadas esas discusiones asumimos una nueva racionalidad que tiende a integrar dialécticamente las dimensiones empíricas , interpretativas y críticas en un enfoque complejo que orienta la actividad investigativa, la selección y la reflexión de cada dispositivo. Teniendo en cuenta lo anterior nos aproximamos a algunos elementos que conforman la red de relaciones claves que permiten acercarse a la estructura, las relaciones sistémicas y a los puntos significativos de este dispositivo que denominamos Taller.

 

 

 

MAPA DE RELACIONES SIGNIFICATIVAS

EN EL DISEÑO Y LA APLICACIÓN DEL DISPOSITIVO

DENOMINADO TALLER

 

 

 

PODER

EJERCICIO DEMOCRÁTICO CONSTRUCCIÓN PLURAL DE LA NORMA

 


INTERACCIÓN ÉTICA

CONSENSUACIÓN

CONSTRUCCIÓN PLURAL

DEL EJERCICIO

CONSTRUCTIVISMO DIALÓGICO

CONSTRUCCIÓN FALIBLE

RECONOCIMIENTO PROVISIONALIDAD

ENCUENTRO RELACIÓN EMANCIPADORA

DIVERSIDAD SABER

AUTOEXPRESIVIDAD DECISIÓN Y ACCIÓN CREATIVA

CONSTRUCCIÓN PLURAL DEMOCRÁTICA

SUBJETIVIDAD

MUNDO VITAL , EXPERIEINCIAL, SITUACIONAL, HISTÓRICO

CONSTRUCCIÓN REPRESENTACIONAL

CREATIVIDAD

RECREACIÓN DIRECIONALIDAD

EMOCIÓN CONTEXTUALIZACIÓN

ESTÉTICA

 

 

 

Caracterización de los elementos claves a partir de las relaciones en el dispositivo investigativo denominado Taller:

 

Poder: Construcción plural de las formas de ejercicio del poder por parte de los sujetos involucrados en el desarrollo del dispositivo.

Ejercicio del poder por medio de interacciones democráticas.

Toma de decisiones y acciones creativas democráticas.

Relación emancipadora por y con el saber, se rompe la dominación y el autoritarismo del investigador sobre los sujetos que participan en el desarrollo del dispositivo.

Ético : Construcción plural de la norma.

Es un dispositivo consensuado.

Asume la falibilidad y provisionalidad de saberes y de las construcciones del conocimiento.

Es una construcción plural que asume el sujeto en su capacidad de expresión y construcción discursiva de la norma.

Direcciona el ejercicio interactivo de construcción y aplicación del saber.

 

 

Interacción: Se basa en el reconocimiento de la diversidad y desde ésta propicia el encuentro.

Contextualiza, da pertinencia, valida y legitima todo proceso de creación y construcción del saber.

 

Saber: Este dispositivo asume el constructivismo dialógico.

Expresa y condensa - significación y sentido - el universo de representaciones elaboradas por los sujetos a lo largo de sus vidas.

Subjetividad: Aporta el mundo vital del sujeto al recrear sus experiencias y saberes.

Le da al dispositivo la posibilidad de moverse en el tiempo del sujeto, recuperar, deconstruir, reconstruir, proyectar y expresar su historia.

Asume las competencias creativas que facilitan la recreación, construcción y expresión de conocimientos desde la diversidad.

Recupera las emociones como las disposiciones del sujeto que especifican los ámbitos e importancia de sus acciones.

 

 

3.- Ámbitos configurativos.

El taller es un dispositivo que entrelaza sus líneas y organiza sus componentes para construir conocimientos, teniendo en cuenta que éste hacer está en relación de interdependencia y de sentido construcciones que se operan en ámbitos diversos

El taller como dispositivo investigativo se constituye como tal en diferentes ámbitos, condiciones, nichos espacio - temporales, disposiciones; en ellos se dan o se obstaculizan los entrelazamientos , las articulaciones y las relaciones entre los elementos o líneas que lo componen. Los ámbitos configurativos del dispositivo que reconocemos desde nuestra experiencia y que esclarecimos al acercarnos a las reflexiones de otros investigadores, los denominamos de la siguiente manera: contextual, emocional, intencional, corporal, conversacional y dramático.

 

 

ÁMBITOS CONFIGURATIVOS DEL DISPOSITIVO

 

 

 

contextual

 

 

 

 

 

 

 

intencional

conversacional emocional corporal

 

 

 

 

dramático

 

 

 

 

 

 

 

Como podemos observar en el diagrama los ámbitos configurativos de los talleres se interrelacionan entre sí y es tarea de los sujetos que utilizan el dispositivo dar cuenta de estas interrelaciones configurativas. Desarrollaremos algunas de las condiciones configurativas del taller como dispositivo investigativo esperando poder ampliar la reflexión en otra oportunidad.

 

Ámbito emocional

No es extraño para los investigadores indagar antes de empezar un taller por las expectativas de los participantes, por los temores que tienen al iniciar el proceso y por las seguridades con las que cuentan. Es común también, que se interrogue a los participantes sobre los estados anímicos que condicionan - como facilitadores u obstaculizadores - el quehacer investigativo. Quizás porque hay cierta conciencia de que "cada vez que afirmamos tener una dificultad en el hacer, de hecho tenemos una dificultad en el querer que queda oculta por la argumentación sobre el hacer".

La vivencias interiores de incertidumbre, de desear que la experiencia de construcción de conocimientos sea agradable, el apreciar la posibilidad de compartir lo propio, de convivir reconociendo y siendo reconocidos nos prueban, de alguna manera, que tenemos cierto grado de conciencia de que las emociones juegan un papel importante en el proceso investigativo y de que éstas pueden ser condiciones de éxito o fracaso del mismo.

Entendemos la emoción como un motivo interno , que conmueve , que agita (lat. emovere) y que se diferencia de la intencionalidad o finalidad de la acción, porque es plataforma de impulso, que no orienta o dirige el desarrollo del movimiento que en ella se origina.

Ampliamos esta idea al considerar que las emociones son "disposiciones dinámicas que especifican los ámbitos de las acciones" y siguiendo a Maturana podemos agregar :"No hay acción humana sin una emoción que la funde como tal y que la haga posible ", y "si queremos comprender una actividad humana, debemos prestar atención a la emoción que define el ámbito de acción en el que se produce esa actividad".

Por otra parte , nos atrevemos a pensar las emociones como un tipo de "constructo referencial", producto de experiencias interiores y de interacciones sociales previas. Desde este constructo los sujetos "sentipensantes", también, reconocen significados, interpretan y establecen las relaciones. Son emociones respecto de otros sujetos, acciones, situaciones, objetos y acontecimientos y, es por eso, que las emociones nos permiten ubicarnos en situaciones análogas e hipotéticas, facilitando la formulación de las intencionalidades del quehacer investigativo.

Ahora bien, no todas las emociones son develadas a lo largo de la aplicación del dispositivo - taller -, por eso es que hay áreas que en la actividad que permanecen ocultas para los participantes - investigador - personas involucradas - , de allí la necesidad de trabajar las emociones como constructo referencial, como experiencia interior y anterior que condiciona tanto la formulación de la intencionalidad como las diferentes interacciones que el dispositivo - taller - supone.

Negarnos reconocer este ámbito es mutilar y limitar la comprensión, los campos en los que el dispositivo se configura ; así encubrir las potencialidades y limitaciones del mismo.

 

Ámbito intencional

Todo dispositivo es una práctica social intencionada. Son estos objetivos y metas los que diferencian ese quehacer particular de otras prácticas sociales.

Hemos notado en las propuestas investigativas la preocupación permanente por las intencionalidades - objetivos generales, específicos, justificaciones -. Este es un aspecto que está siempre presente, a diferencia de otros que pueden estar ausentes sin ser percibidos por los participantes en el desarrollo del dispositivo o del proceso de investigación.

El Taller es , entonces, un esfuerzo por conseguir intencionalmente construcciones conceptuales y cambios en los sujetos y en sus prácticas. Esta intencionalidad puede estar expresa en fines donde lo que se busca está expresado en forma de ideales, utopías posibles. En objetivos donde se formulan los puntos de llegada de una manera cuantificable, medible . En propósitos donde afloran la subjetividad , los deseos y las emociones . En aspiraciones donde lo previsto es enraizado en las emociones elementales y se expresa como la direccionalidad del proceso investigativo.

Estos fines no son fijos, inflexibles , eternos y externos al dispositivo. Son a nuestro entender: direccionalidades , propósitos o aspiraciones que se fijan a partir de una interacción contextuada y adecuada a la diversidad y heterogeneidad de personas, culturas, historias, niveles de desarrollo alcanzados por los sujetos - investigador\ involucrados - . Por ello los fines son flexibles, mutables y perfectibles.

No está por demás agregar que existen factores emocionales, culturales, políticos, económicos, etc. que influyen en la determinación de las intencionalidades de un dispositivo investigativo. Estos factores muchas veces opacos deben hacerse transparentes a lo largo de los diferentes haceres, procesos, recuperaciones y construcciones de conocimientos.

Por último, al indagar sobre las intencionalidades tendremos que hacerlo en relación a las emociones elementales que mueven y determinan el ámbito del dispositivo investigativo, vinculando también el contexto que permite establecer el papel y el punto de incidencia del quehacer de los sujetos que investigan su realidad.

 

 

Ámbitos dramático, coversacional y corporal.

En relación a estos ámbitos de configuración del dispositivo taller, nuestra reflexión es pobre, aunque reconocemos que existen autores que pueden iluminar nuestra búsqueda, por eso es que en este apartado plantearemos una serie de puntos que pensamos pueden guiar los pasos de aproximación y profundización en los temas.

Ámbito dramático:

Consideramos que el dispositivo taller se configura en la medida que existen disposiciones , condiciones y oportunidades para que se den construcciones narrativas y dramáticas de la realidad sobre la que se construye conocimiento. Los sujetos participantes en un taller investigativo parecen más guiados por necesidades dramáticas, representacionales que por objetivar la realidad que se quiere investigar.

El ámbito dramático configura el dispositivo ya que de alguna manera los procesos, medios y contenidos se pondrán en "escena" para ser reconocidos, recuperados, deconstruidos , recreados y apropiados como conocimientos nuevos.

El comprender el ámbito dramático que configura el dispositivo permite ubicar con pertinencia medios como: biografías visuales, sociodramas, imágenes proyectivas.

 

Ámbito conversacional:

 

El taller se configura como dispositivo investigativo en la medida que se constituye en una oportunidad, un espacio, un tiempo y en una disposición para conversar. Las informaciones, los conocimientos, los contenidos se producen mediante juegos de lenguaje "tipo conversación". Este es un juego abierto de construcción de conocimientos en el que se puede cuestionar las preguntas y las respuestas, hacer nuevas preguntas. "Cada interlocución abre espacios a los otros interlocutores" . En este tipo de juegos conversacionales los interlocutores cambian de roles, lo que les permite negociar, acordar, discordar, consensuar o expresar el disenso.

El ámbito conversacional configura al taller como un dispositivo abierto poniendo en entredicho la utilización de técnicas inflexibles y de control que impiden que el investigador sea investigado y que el taller se convierta en un dispositivo en el que aquel que ve no puede ser visto y en él que hace las preguntas no pueda ser objeto de interrogación.

 

 

 

 

 

Ámbito corporal:

 

El ámbito corporal configura al dispositivo como:

A.- Dispositivo material no virtual.

B.- Dispositivo orgánico, por consiguiente con posibilidades que en el se produzcan procesos de agrupación, enlace, contacto y crecimiento.

C.- Dispositivo con desarrollos de carácter morfológicos. Lo que significa que cada taller como dispositivo tendrá su forma , su estructura y desarrollará su capacidad de autoorganización.

D.- Dispositivo que permite enfrentar la diferencia, lo multifacético y es a partir del encuentro y del contacto corporal - voz -voz , cara - cara, mano- mano, mirada- mirada - que se enlazan, se constituyen grupos y se produce conocimiento con el otro que está aquí, a mi lado ocupando parte de mi espacio y situado en un tiempo análogo al mío.

El ámbito corporal no sólo plantea desafíos en la configuración ética y estética del dispositivo, sino que está incorporando uno de los elementos que permite caracterizar su naturaleza.

 

 

 

4.- Hipótesis posibles.

 

Presentamos a continuación una serie de premisas que se generan en el proceso reflexivo realizado sobre prácticas investigativas en las que utilizamos el dispositivo, taller. Estas pueden ser motivo de debate en la medida que nos ayuden a respondernos la pregunta que motivó la reflexión : cómo se reorganizan las relaciones entre la teoría, la metodología y la práctica investigativa cuando asumimos como un medio para la recolección, análisis de la información y construcción teórica "el taller" ? .

 

- Utilizar el taller como dispositivo investigativo es pertinente en aquellos proyectos que asuman la complejidad de la realidad social, la diversidad subjetiva y contextual, los distintos ámbitos, momentos e intereses en los que se construyen, socializan y apropian conocimientos, ya que permiten modificar las formas de comprender, expresar, sentir y actuar sobre la realidad personal y social.

- El taller como dispositivo investigativo fortalece paradigmas investigativos emergentes en los que la construcción de conocimiento es etendida desde una perspectiva constructiva - dialógica. Por consiguiente, es un dispositivo que puede ser utilizado en enfoques socio-críticos en los que se rompa con la dominación del investigador, recreando las capacidades de las personas involucradas en la investigación, reconociendo las potencialidades de la diversidad, desarrollando competencias comunicativas, articulando, acercando y "rizomando" distintas formas de comprensión, expresión y prácticas sociales.

 

- El taller es un dispositivo que requiere ser planteado desde razones éticas y estéticas, superando las preocupaciones puramente técnicas o instrumentales.

 

- El taller, en nuestras prácticas, ha sido configurado por los ámbitos: contextuales, intencionales, emocionales, conversacionales, dramáticos y corporales permitiendo recrear las técnicas investigativas. Este es dispositivo abierto y en permanente reconfiguración.

 

 

Para terminar esta reflexión me atrevería a señalar que si asumimos el dispositivo taller es también necesario que nos hagamos cargo de las decepciones y triunfos en los procesos de investigación social, que nos atrevamos a arriesgar proposiciones y preguntas que faciliten la construcción de conocimientos y que no le temamos a las contradicciones, porque la historia, nuestra vida, razón de nuestros conocimientos y prácticas está llena de ellas, y es porque se dan esas paradojas que nos podemos sentar a dialogar.

 

 

 

Medellín

Octubre de 1997